A por el Autoconsumo

Premiados en los galardones De Pura Cepa
De Pura Cepa
2 junio, 2022

El año 2021 lo recordaremos, entre otras cosas, por las continuas subidas del precio de la luz que iban a prolongarse en 2022 con la invasión rusa de Ucrania. Hasta tal punto, que el pasado 8 de marzo el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista llegó hasta los 544,98 €/MWh. De hecho, fueron varias las industrias nacionales que pararon sus producciones ya que la situación era insostenible.

Aunque venga de un largo recorrido, el autoconsumo se ha erigido como el protagonista ideal, esencial y obligatorio para paliar esta realidad alcista de los precios abusivos de la electricidad, sin olvidar su aspecto de compromiso con el medio ambiente claro está.

Gracias al autoconsumo, particulares y empresas pueden reducir su factura de la luz hasta en un 70%.

El impuesto al sol supuso una “zancadilla” a todos los niveles para la energía solar pero con la eliminación de las trabas administrativas y económicas, además de las ayudas para autoconsumo y almacenamiento de energía solar, la expansión es un hecho, duplicando la potencia instalada de 2020 a 2021.

El autoconsumo está desarrollado tanto a nivel doméstico como industrial, diferenciando entre el «independiente» y el «conectado a red». En el primer caso, unas baterías acumulan la energía durante el día para distribuir la electricidad cuando cae el sol. La otra opción es más común y consiste en mantenerse conectado a la red eléctrica, con una reducción considerable del precio por kW/h, pero sin una independencia total del sistema. Por ello, será importante impulsar en los próximos años el despliegue del almacenamiento para dar flexibilidad al sistema.

Pensemos que, a pesar del panorama actual con precios desencadenados y con un corto plazo oscuro, la transición energética es una oportunidad para generar crecimiento y bienestar. Los individuos, las comunidades de vecinos e industrias, instalan paneles solares para conseguir ahorros, ayudadas del crecimiento de la tecnología que ha reducido significativamente los costes de instalación.

Lo que está claro es que esta transformación requiere de voluntad pública y determinación privada. La influencia humana en el sistema es clara y va en aumento, y sus impactos se observan en todos los continentes.

Podríamos haber hecho este esfuerzo antes, pero para variar el ser humano, por lo general, hacemos las cosas en el último instante, cuando “vemos las orejas al lobo” y ahora toca acelerar.

¡A por ello!