¿Pros y «Contras» de las renovables a nivel político?

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Como sabemos, las energías renovables son una realidad asentada y el futuro de la humanidad. Pero creo que no todos somos conscientes de las implicaciones a nivel político y geográfico que puede tener esta situación. Hasta tal punto que muchos países no están por la labor de apoyar estas energías limpias ya que los combustibles fósiles son los que «les dan de comer».

Vamos a intentar exponer el por qué existen gobiernos reacios a la implantación de este tipo de energías.

Hoy en día, asistimos a usos de la energía solar, por ejemplo, que permiten emplear electricidad gracias a esta fuente pero no sólo cuando luce el sol si no a lo largo de toda la jornada gracias a sistemas que permiten esta acción. Por ello, la electricidad poco a poco se está «adueñando» de todo el sistema y como ejemplo el caso de los vehículos eléctricos, unos vehículos que pasaron de «conceptos» a circular por las calles de cualquier ciudad y que en breve serán la regla general frente a los que utilicen combustible, que serán la excepción.

Lógicamente, y dadas las circunstancias climáticas que vivimos, es probable que el uso de baterías para automóviles sea cada vez más sofisticado y pueda extrapolarse a otros medios de transporte como camiones, autobuses, aviones y hasta barcos. Todo dependerá de si interesa o no a los gobiernos y de la reacción generada ante la caída de la demanda de petróleo y gas por el empleo de esta energía alternativa.

Según los expertos de la compañía Shell en 2025 será el momento en el que el petróleo comience a caer como energía principal y todo lo que ello implica. En este momento se producirá la transición a las energías renovables de manera definitiva siendo estas últimas las protagonistas. Algunos países productores de petróleo ya están adoptando medidas diversificando sus esfuerzos hacia este tipo de energías, ejemplos que admiramos y valoramos, pero existen otros muchos países que no están dispuestos a «pagar ese peaje» y despojarse de su principal fuente de ingresos.

El problema de los países productores de petróleo que no diversifiquen hacia las energías limpias es que con la caída de la venta de petróleo sus ingresos también decrecerán y no podrán soportar los sectores no petroleros de su países que sufragaban con el combustible fósil. Al final, la inestabilidad crecerá y no habrá fondos ni nada para mantener a su población. En países con poco equilibrio político, como los árabes productores de petróleo, esto supondrá un gran problema porque conducirá a un amotinamiento de la población, a violencia, migraciones masivas y a situaciones límites.

Rusia es otro gran ejemplo de país productor de petróleo y gas. Putin tiene claro que su política deja a un lado las energías renovables ya que estas suponen una muy seria amenaza para su país. Pero no depende sólo de él, ya que si el resto de países dejan de comprar petróleo o gas a Rusia la cosa se tornará complicada para la estabilidad política y social.

Por otro lado, para fabricar baterías eléctricas son necesarios minerales como el cobalto y el litio. Minerales escasos con ciertas dudas de poder absorver toda la demanda necesaria en el caso de la explosión de los vehículos eléctricos y desaparición de los de gasolina. Además, por ejemplo la mayor cantidad de cobalto la encontramos en el Congo, un país inestable y con gobiernos un tanto dudosos a lo largo de su historia.

Como vemos, las circunstancias del incremento de uso de las energías renovables pueden acarrear ciertas situaciones negativas para aquellos países que no están dispuestos a adaptarse a esta realidad motivada por la crítica situación del planeta. De ahí a la reticencia de muchos gobiernos a la implantación y difusión de las mismas.

También, existen aspectos positivos aparte de los medioambientales, ya que habrá países que no dependerán de terceros para aprovisionarse de energía puesto que la crearán ellos mismos y en caso de tener excedentes los venderán a otros países a través de canales creados al efecto.

Por tanto, existen pros y contras (en función de las zonas geográficas) importantísimos a tener en cuenta, no sólo los económicos, también los sociales, políticos, demográficos, etc. Esta es una verdad que hay que afrontar y tener en cuenta que muchos protagonistas no darán su brazo a torcer.

Es indudable que el cambio climático hay que frenarlo y que por fin las energías renovables han dejado de ser una alternativa para constituirse como la realidad que todos deben emplear, pero el proceso global será mucho más lento de lo preciso y deseado.

La partida es complicada de jugar ya que encontrar un escenario que satisfaga a todos los integrantes se antoja difícil.